Conoce al
equipo Ambire
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Tres psicólogas, una forma compartida de entender la psicología.
Ambire nace de la amistad, del aprendizaje compartido y de las ganas de construir un proyecto coherente con aquello en lo que creemos.
Tres psicólogas, una forma compartida de entender la psicología.
Ambire nace de la amistad, del aprendizaje compartido y de las ganas de construir un proyecto coherente con aquello en lo que creemos.
Así nació Ambire
Ambire nace, sobre todo, de la amistad y de las ganas de crecer juntas. Nace de una forma compartida de entender la psicología, de la integridad en una profesión donde a veces cuesta encontrarla y del deseo de construir un proyecto propio, fiel a nuestra manera de trabajar y a nuestros valores.
Nace del inconformismo, de querer hacer las cosas de otra manera. Nace del amor por las personas, aunque todavía sigamos preguntándonos qué es exactamente el amor.
Nace también del desparpajo, de la valentía que aparece cuando decides avanzar incluso teniendo miedo.
Cómo nos conocimos puede ser una historia peculiar y, al mismo tiempo, bastante común. Lo que sí sabemos es que siempre tuvimos muchas ganas de encontrarnos. Y que acercarnos a lugares que nos imponían respeto terminó trayéndonos hasta aquí;
La recompensa fue Ambire.
Nuestra historia
Todo empezó en la facultad. Blanca y Mari Carmen Gómez coincidieron como alumnas internas del departamento experimental. Un viaje a un congreso de SAVECC en Córdoba, compartiendo coche casi sin conocerse, fue el comienzo de una amistad y de una forma común de entender la psicología.
Allí descubrieron que el Análisis de Conducta respondía muchas de las preguntas que ambas llevaban tiempo haciéndose y encontraron un lugar donde seguir aprendiendo y creciendo profesionalmente. En ese camino fueron fundamentales profesores como Andrés García y Santiago Benjumea, quiénes les acercaron a esta forma de comprender la conducta humana.
Tras terminar la carrera, cada una siguió su propio recorrido profesional, aunque nunca llegaron a perder el contacto. Años después, Mari Carmen Gómez decidió volver a acercarse al grupo de formación, congresos y supervisión del que se había alejado.
Blanca fue una pieza clave en ese regreso y en su formación dentro de la terapia con personas adultas.
Fue en una de aquellas reuniones donde apareció María del Carmen Pérez. Nadie la conocía. Había llegado desde Murcia para cursar el Máster General Sanitario en Sevilla y sabía que existía un grupo de personas que compartían una misma forma de entender la psicología. Simplemente se presentó. Y desde ese momento pasó a formar parte del grupo.
Con el tiempo, las tres comenzamos a trabajar juntas en distintos proyectos junto a otros compañeros. Poco a poco fuimos descubriendo que compartíamos mucho más que una metodología de trabajo: compartíamos una forma de entender a las personas, la terapia y la profesión. Y fue entonces cuando supimos que Ambire tenía que existir.
CONÓCENOS
BLANCA
LÓPEZ CABEZUELO
BLANCA LÓPEZ CABEZUELO
¡He dado más vueltas que una peonza!
Mi recorrido hacia la psicología comenzó con 25 años, después de trabajar como monitora deportiva, en bares, tugurios de todo tipo y a nivel personal, aunque siempre he tenido mucho carácter y determinación, estaba bastante perdida con respecto a mi futuro laboral. Como cualquiera con 25 años ¿no?
Cuando comencé psicología lo primero que pensé fue: “otra carrera más que no pienso terminar” hasta que poco a poco fui conociendo, en primero de carrera, a Santiago Benjumea.
Con principios básicos de aprendizaje me introduje en los mecanismos que subyacen al comportamiento humano, empecé a encontrar respuestas sobre mi misma, y lo más importante, sobre cómo funciona la gente en mi entorno, ¿Porqué se comportan como lo hacen?
En segundo tuve la suerte estar con Andrés García García, mi mentor.
Con él empecé y estuve 5 años trabajando en el laboratorio de psicología experimental, con palomas. Conocí y me hice integrante de Savecc, inicié mis lecturas más potentes e inspiradoras sobre B.F. Skinner y lo más relevante de todo, comencé a conocer a muchas personas afines a esta forma de entender el mundo, porque el mundo no puede verse de otra forma ahora.
Gracias a Andrés y su asignatura compacté todo ese aprendizaje básico y entendí más allá… empecé a entender las macrocontingencias ¿Cómo funciona el mundo?, sobre el lenguaje y sobre cómo se forja este entramado tan complejo en el que vivimos las personas. Había encontrado muchas respuestas y un motor para mi futuro que me llenaba más que nada en esta vida.
Con ese motor, hacer la carrera con muy buenas notas fue sencillo, me involucré todo lo que pude y más para aprender todo lo posible sobre análisis de conducta.
En cuanto salí de la carrera, comencé a trabajar como psicóloga con adultos. Lo tenía bien claro. Ayudar a las personas a resolver sus problemas no es tarea fácil pero si puede ser más sencillo con unas buenas bases de conocimiento.
Más tarde estudié un Máster en análisis funcional del comportamiento (Savecc), he realizado multitud de cursos sobre diversas problemáticas humanas, colaborado con otros psicólogos a nivel privado y he trabajado en asociaciones de dolor crónico.
También he ido aprendiendo sobre la marcha…
en la práctica, bebiendo de artículos y metaanálisis, aplicando todo ese conocimiento tan poderoso.
Me fascina la diversidad humana, la cantidad de formas que podemos tener de comportarnos, y qué sentido tiene todo eso en la vida de la persona concreta.
Desde muy joven he sido una chica insurgente, abogada de “los más débiles”, comprometida con las personas respecto a sus derechos, defensora de la ayuda mutua, la dignidad humana y fiel creyente de la posibilidad de mejorar este mundo tan magnífico en el que estamos.
Hoy han pasado más de 10 años desde que empecé esa andanza en solitario, he pasado por diversos locales, equipos de trabajo y centros de psicología. No puedo estar más orgullosa de donde me encuentro ahora mismo: con mis «Maris» haciendo equipo, un equipo magnífico de buenas personas y calidad profesional que honestamente, es difícil de encontrar en otros lugares.
Si estás buscando ayuda psicológica te animo a que nos conozcas, porque aquí solo tratamos de respirar autenticidad, honestidad y profesionalidad.
Pues lo dicho, estoy encantada de poder seguir esta andanza, de ayudarte y acompañarte en este proceso de terapia psicológica ¡que resulta tan idiosincrática!, y que mediante el análisis de conducta conseguiremos hallar respuestas y soluciones, cambios de comportamiento reales, que se traducen en una mejora segura de la calidad de vida. 🙂
¿Quieres probar?
MARÍA DEL CARMEN
GÓMEZ
MARÍA DEL CARMEN GÓMEZ
La psicología no fue mi primera elección profesional. Antes de decidirme por esta disciplina, recorrí otros caminos que despertaron en mí un interés profundo por comprender el comportamiento humano. Sin embargo, sentía la necesidad de contar con un marco teórico sólido y una visión más precisa que me permitiera analizar la conducta con fundamento. Esta motivación me llevó a iniciar la carrera de Psicología desde una perspectiva más madura y reflexiva.
Durante mi formación universitaria, buscaba un enfoque que me ayudara a comprender de manera clara la relación entre las personas y el entorno en el que se desarrollan. Fue en segundo curso, a través de la asignatura de Aprendizaje Complejo, cuando entré en contacto con el Análisis de Conducta, un modelo que ofrecía respuestas coherentes y operativas a muchas de mis preguntas. A partir de ese momento, orienté mi formación de forma específica hacia este enfoque, colaborando en el laboratorio de Psicología Experimental de la facultad y ampliando posteriormente mis conocimientos mediante formación especializada, másteres y congresos.
Trabajo desde el Análisis de Conducta, un enfoque psicológico basado en la evidencia científica que estudia las relaciones funcionales entre la conducta, las variables contextuales y los procesos de aprendizaje. Mi intervención se fundamenta en la evaluación funcional, lo que permite identificar los factores que mantienen las dificultades actuales y diseñar estrategias de intervención individualizadas y ajustadas a cada persona.
Acompaño a personas que desean mejorar su bienestar emocional, comprender sus patrones de comportamiento y desarrollar repertorios conductuales más flexibles y eficaces para afrontar las demandas de la vida cotidiana. Concibo la terapia como un espacio colaborativo, estructurado y ético, en el que se fomenta la participación activa del consultante y se trabaja desde un clima de confianza, respeto y escucha.
Para mí, el valor de la psicología reside en su capacidad para aplicarse de manera individualizada y en la posibilidad de observar cambios significativos y sostenibles en la vida de las personas. Acompañar estos procesos de cambio es uno de los aspectos más gratificantes de mi trabajo.
Soy una persona inquieta y comprometida con la actualización constante, la formación continua y la investigación, entendiendo estos aspectos como fundamentales para ofrecer una intervención rigurosa y responsable. Creo firmemente que pedir ayuda es un acto de valentía, y mi objetivo es acompañarte de manera profesional y cercana en tu proceso, para que puedas vivir con mayor bienestar, claridad y sentido.
MARÍA DEL CARMEN
PÉREZ
MARÍA DEL CARMEN PÉREZ
Aún recuerdo el momento en el que me acerqué al estudio de la conducta humana de la forma en que ahora la entiendo.
Estaba en la carrera, apenas empezándola en la Universidad Jaume I (UJI), Castellón de la Plana, y me concedieron una beca en el Sistema de Intercambio entre Centros Universitarios de España (SICUE) en Granada.
Bajando de la facultad al centro de la ciudad, un conocido (actualmente un muy buen amigo que espero se eche unas risas cuando lea esto) me empezó a hablar con mucha insistencia del «Análisis de la Conducta». Por aquel entonces, era una estudiante que había entrado en la carrera de Psicología para poder hacer aquello que veía tremendamente apasionante: comprender cómo funciona el ser humano y de qué formas yo podía aportar en este campo de conocimiento.
Pero me encontraba algo perdida; todo lo veía muy abstracto y sin dirección. Picaba de un sitio, de otro… Nada terminaba de encajar con la forma en la que quería actuar. Escuchar aquello que decía mi colega, sin tener mucha idea, empezó a cobrar sentido y a resonar en mi cabeza.
A partir de ahí, empecé a leer y a buscar cursos de formación que me diesen más luz sobre el estudio de la conducta humana. Me formé con ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid), Atentos Psicología, Engrama, Conductem y otras entidades con formación privada contextual. También escuché podcast, ¡muchísimos podcast!
Mención especial a mis compañeros de Psicoflix, que me hicieron el camino más amable, ameno y riguroso. Fue así como aprendí sobre Terapia de Conducta y Terapias Contextuales, especialmente Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y Psicoterapia Analítico-Funcional (FAP).
Terminada la carrera y compaginándola con todos los trabajos que podía, cursé el Máster en Psicología General Sanitaria (MPGS) en Sevilla para habilitarme como sanitaria.
¡Y aquí comienzan realmente mis andanzas sevillanas! Me busqué el pan, como se suele decir, «echándole mucha cara». Sabía que por Sevilla estaba Santiago Benjumea, uno de los padres del conductismo en España, y yo quería acercarme a todas aquellas personas que llevaban años estudiando y desarrollando este campo. Buscaba sentirme más arropada y seguir aprendiendo de quienes ya llevaban un buen camino recorrido.
Me colé en la comida de sus alumnos, donde absolutamente nadie me ubicaba, y todo empezó a rodar. Allí coincidí con mis compañeros de Atentos Psicología y con mis actuales socias, hermanas, compañeras y esposas: Mari y Blanca. Trabajé como psicóloga contratada en Dos Hermanas una temporada y, más adelante, me hice autónoma, cruzándome con ellas en la misma clínica. Sin tener ni idea de qué, las tres sabíamos que algo juntas teníamos que hacer.
Comprender la conducta humana desde el Análisis de Conducta y las terapias contextuales me ha abierto el camino para ser, en gran parte, la mujer que soy hoy. Pero aquello que viene «de casa», esos valores, no los compartes con todo el mundo. Con ellas sí.
Con ellas vi cómo formar una clínica. Pero también vi que, como dice nuestra buena compañera Alba Sotelino, mirar a «las Maris» es como llegar a casa y que tu madre te espere con un plato de puchero. En Blanca veo la naturalidad de soltar una carcajada —y alguna que otra palabrota— que resuena por toda la clínica y, al mismo tiempo, ser la mujer más profesional y dedicada que conozco.
También encontré a unas mujeres con las que poder ser psicóloga sin necesidad de ser psicóloga en redes sociales, aun sabiendo que eso podía hacernos despegar más despacio. Queriendo conectar con la gente del barrio de Triana con calma y desparpajo, y siendo coherentes con la forma en que queremos que crezca la clínica. Y, por supuesto… madera y plantas, ¡muchas plantas!
Podría escribir muchos más párrafos, pero, en definitiva, con ellas vi que podíamos crear el espacio al que hoy podéis acudir. Con nuestra propia serie de catastróficas desdichas para hacerlo realidad, pero también con muchísimas ganas, en febrero de 2026, nace Ambire Psicología.
Espero de corazón que podamos atender las necesidades que traigáis, que sepamos acompañaros y guiaros para zambulliros en la vida que realmente queréis construir. No sé si seré la psicóloga que se ajuste a ti y a lo que buscas, pero sí trataré de adaptarme a tu contexto y a tus aprendizajes; de mirarte no como un problema de matemáticas que tengo que resolver, sino como a una persona que, como cualquiera de nosotras, tiene sus miedos, sus inquietudes y su malestar.
Daremos dos pasos hacia atrás —¡o los que hagan falta!— para observar juntos, con más claridad, qué es lo que realmente tiene sentido para ti y para tu vida.
¡Bienvenidos/as a Ambire!